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Alicia y El Club de los 27 es la última producción de Teatro del Temple. Una obra íntima y de pequeño formato en la que la música y la interpretación están presentes a partes iguales y de una manera profunda, a la manera del soul.

Del espectáculo, que regresa al Teatro de las Esquinas el 1 y 2 de abril, nos hablan su autor, el dramaturgo Alfonso Plou, y su protagonista, la cantante y actriz Silvia Solans.

Silvia, ¿cómo os encontrasteis el Teatro del Temple y tú?

Carlos Martín me había visto actuar en el restaurante Farándula en alguna ocasión con mi repertorio de jazz, soul…, música negra de toda la vida. Fue después de la gala de entrega de los Premios Simón, donde actué caracterizada de Edith Piaf, cuando habló conmigo para este proyecto. En seguida le dije que sí porque yo he estudiado interpretación en la Escuela Municipal de Teatro y actuar es algo que me gusta mucho, así que empezamos a trabajar.

¿Cómo se ha definido la historia?

Alfonso Plou: Hace más de un año pedimos a Silvia que escogiera un repertorio que le fuera atractivo y que nos explicara experiencias vitales suyas a través de ese repertorio. De ahí surgió la idea de hacer este espectáculo: una cantante que cumple 27 años y que tiene una relación especial con el Club de los 27, ese grupo de músicos y cantantes que han muerto con esa edad.

¿Y qué relación tienes tú con este Club, Silvia?

No sólo acabo de cumplir 27 años sino que son los autores e intérpretes de mucha de la música que canto. Me gusta y escucho con fervor a Janis Joplin, a Jimmy Hendrix, a The Doors, Amy Winehouse… Ya no sólo por el gusto de escuchar sino que me gusta interpretarlos.

¿Cómo se llevan unas canciones y experiencias a un argumento?

Alfonso: Hemos ido haciendo improvisaciones y propuestas de diálogo, insertando el repertorio musical y elaborando una trama en la que este personaje, Alicia Sol, ensaya en su cuarto porque le gusta preparar su repertorio, actuando para sí misma. En este caso jugamos con la convención de que ese cuarto se convierte en un escenario donde el público existe y no existe al mismo tiempo.

Por otra parte, era jugar con dos polos: por una lado, esa búsqueda normal d el éxito artístico y profesional y por otro,  el tema de que, en un momento dado, parece que los artistas tienen que buscar cierto malditismo para triunfar. Esta es un poco la duda en la que situamos al personaje: acaba  de cumplir los 27 años, y duda de si para pasar a la posteridad tienes que dejarte llevar por el impulso autodestructivo, o no.

De hecho este escenario parece que tiene algo de caótico.

Silvia: Yo antes era gótica, he tenido una época  en la que estaba triste y de luto porque era todo horrible. De alguna forma, he vivido ese proceso de quitarme los lastres para ver el sol y ver el lado bueno de las cosas. Y no ya porque me dejaran de gustar las historias tristes y oscuras sino porque si porque llega un momento que no sabes si estás viviendo ciertas historias por gusto o por pose. Al final la historia de Alicia y el Club de los 27 está basada en experiencias muy reales.

¿Qué papel juegan la música y el teatro en Alicia…?

Alfonso: Yo creo que la música es muy importante en el espectáculo aunque conviva con un elemento teatral. Conforme hemos ido trabajando, hemos intentado hilar un poco más, crear un ambiente más íntimo. Vemos a esa chica que está en su cuarto, con su público imaginario, que puede estar y no estar, como cualquier persona que se dedica a estas cosas prepara en casa sus actuaciones.

Silvia: las vivencias e historias que se van contando dan pie a las canciones que se interpretan. Empezamos con algo muy oscuro y terminamos con un “no me arrepiento de nada”.

La escenografía es la habitación de una chica, llena de trajes…

Alfonso: los diferentes elementos de atrezzo nos permiten viajar musicalmente de Amy Winehouse a Edith Piaf,  a Marilyn Monroe… porque, de alguna manera, lo que también está en el espectáculo es que este personaje adora la música soul , la música negra que no es necesariamente la hecha por negros ni el Rythm and Blues, sino que es un música de espíritu…

Silvia: Es la música hecha con pasión, es el blues como sentimiento de un desgarro interno, que te lleva a cantar algo; música que proviene de una intensidad muy alta, absolutamente pasional y más radical que otros estilos de música.

Es una nueva producción para el Teatro del Temple ¿qué aporta a vuestro repertorio?

Alfonso: Hemos producido muchos espectáculo donde la música tenía su protagonismo, desde ”Yo no soy un Andy Warhol” donde había una Velvet Underground en el escenario, hasta Carmen Lanuit o Arte de la Putas, donde se trabajaba el elemento musical como algo importante para construir el espectáculo. Por otra parte, nos gusta combinar espectáculos de mayor formato con otros más íntimos, lo hemos hecho siempre. En este caso es un espectáculo de pequeño formato, pero de espíritu tan amplio o tan global como los demás. Además, este tipo de espectáculo, está muy pensado y trabajado desde el actor o la actriz. Nos gusta trabajar a partir de sus registros, de sus inquietudes,  de lo que les apetece contar sobre el escenario.

Silvia, ¿y para tu trayectoria?

Yo había hecho antes algo de  “teatro-teatro” y llevo toda la vida haciendo “conciertos-conciertos”. Éste ha sido una especie de desbarajuste mental por no estar ni en una cosa ni en la otra. Alicia tiene una parte de Silvia (de mí), pero tiene también parte de Amy Winehouse, parte Dinah Washington, tiene parte de gótica, de hippy,… Para mi está siendo un proceso muy intenso, curioso y satisfactorio, un gran aprendizaje.

**Alicia y el Club de los 27 está dirigida por Carlos Martín, escrita por Alfonso Plou e interpretada por Silvia Solans. Se representará en el Teatro de las Esquinas el 1 y 2 de abril.